El dolor físico y el emocional son diferentes entre sí pero están enlazados. El daño que siente una persona es similar demostrando así que el cuerpo y la mente están conectados como una unidad indivisible.Pensamos que las palabras suelen doler más que los golpes físicos. También la exclusión, la discriminación, por diferentes motivos ocasionan un daño muy fuerte en el aparato psíquico de una persona. En la mayoría de los casos nos cuesta más recuperarnos de este estado que de algún accidente o lesión. Por eso decimos que el cuerpo y la mente forman la unión indisoluble.
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